Una clínica de medicina estética de primer nivel. Tratamiento de €1.500. Sala de espera diseñada al detalle. En la mesa: agua en PET de €0.50 con 240.000 nanoplásticos por litro detectados en estudios recientes.
Un spa boutique que predica bienestar y limpieza interior ofrece a sus clientes la misma agua que venden en una gasolinera. La incoherencia es silenciosa — pero el cliente consciente la ve.


