Un hotel boutique de €300 la noche. Renovación de €500.000. Vajilla de diseño, amenities de lujo, ropa de cama de 600 hilos. El huésped abre el minibar: agua genérica en PET de €0.50.
No es un problema de precio. Es un problema de coherencia. El agua que sirves forma parte de la experiencia — aunque no lo parezca, el cliente lo nota.
En un restaurante fine dining que cuida cada emplatado hasta la obsesión, el agua en la mesa debería estar a la misma altura que el resto. No lo está.
El 80% del agua embotellada en Canarias llega desde la Península. 1.427 km en camión, en barco, al sol, en palés envueltos en más plástico. El plástico de la botella se disuelve en el agua que sirves a tus clientes.
LAT es agua de manantial de Gran Canaria, certificada AECOSAN, envasada a 40 km. En lata de aluminio BPA-free, 100% reciclable infinitamente. Sin microplásticos. Sin contradicciones.
El mismo resultado al que llegan los mejores hoteles de Europa — solo que producido aquí, para aquí.